jueves, 12 de noviembre de 2015

La motivación

Muchas veces nos sentimos decepcionados con la idea de que no conseguimos mantenernos motivados. Así perdemos fuerzas sólo con la idea de no poder conseguir lo que queremos. Echamos la culpa a la falta de motivación. "No me siento motivada, si estuviera motivada todo sería diferente". Esa es nuestra excusa.
¿Eso está muy bien, pero que significa eso de estar motivada? ¿Si fueras un coche, la motivación sería la gasolina o conseguir llegar a destino?

La motivación es un estado emocional que te permite perseverar y seguir hacia adelante cuando las cosas se ponen difíciles. En el caso de que todo vaya como quieres podrías motivarte mucho más y conseguir nuevos retos.
Si es un estado emocional, que implica satisfacción, alegría, entusiasmo, ¿qué es lo que genera que entres en un bucle en el que no sucede nada nuevo?
Las razones son tantas como personas somos en el mundo, ya que todos sentimos de manera diferente y necesitamos vivir la vida desde parámetros distintos.
Lo que si es una coincidencia y no casual, es que las personas que se sienten desmotivadas coinciden en una falta de confianza en si mismas. La desmotivación parte de un estado emocional de conflicto, que viene arraigado a un estado de indecisión.
Quieres hacer pero no haces, no te apetece, te da pereza, o no tienes ilusión.
Y muchas personas cargan así su cuenta del banco con compras compulsivas para paliar de alguna manera la ansiedad que genera el no saber qué les pasa.
Otras atacan al chocolate, que sostiene la ansiedad al igual que comer, beber alcoholo consumir drogas.
Parece crudo, y la realidad es esa. Falta por añadir la relación con los demás, por que cuando te sientes desmotivada también sientes la necesidad de quejarte y contarlo a los demás.
Compartir el dolor parece gratificante pero acaba siendo un gran problema que se suma a ese sentido de soledad. "Nadie me hace caso y me siento sola frente al peligro".
Y entonces, ¿qué puedes hacer?
Primero has de ser realista. Es decir, aceptar que algo te está pasando y que sólo tu vas a poder solucionarlo.
Si has llegado a ese estado es debido a alguna razón, ¿qué problemas tienes? ¿Hay algo que te preocupa en especial?
Te recomiendo que hagas una lista de las cosas que te preocupan y que las enumeres según tu criterio de mayor a menor importancia.
Y segundo pregúntate que puedes hacer para solucionar eso que te preocupa. Podría ser que tu solas no sepas como hacerlo en ese caso puedes pedir ayuda, no es nada malo, todo lo contrario.
Hay muchas personas que tienen que vencer su incapacidad a pedir ayuda. Querer cargar con todo no es la solución.
Tercero: ¡Actúa! Toma decisiones y ves a por todas. Parada no haces nada, así que muévete y dirige tus fuerzas a eso que tanto quieres.
La motivación se siente cuando estás activando tu energía, como la gasolina del coche. Y esa gasolina eres tu actuando, moviéndote.
Un día recuerdo que alguien me dijo: Eres como un Ferrari pero sin gasolina. Me hizo reflexionar, y me di cuenta de que por mucho que uno valga si no nos activamos y solucionamos el problema de raíz no llegaremos a ninguna parte.
Ahora que ya sabes que puedes hacer para encontrar esa motivación que tanto hechas de menos, que te parece si comienzas a reflexionar y tomar una decisión que te sirva.