martes, 10 de noviembre de 2015

Es importante que un profesional revise tus textos

Tu aspecto ofrece información sobre ti. Muchísima gente se observa con detenimiento en el espejo y se cambia de ropa, se peina o se maquilla antes de mostrarse ante los demás. Buscamos que la sociedad nos acepte o incluso nos admire. Con los textos ocurre exactamente lo mismo: dan información sobre su autor o sobre la entidad a la que representan. Una ortografía deficiente o un estilo farragoso son elementos que dificultan la correcta transmisión de tu mensaje y que empobrecen la imagen que los lectores tienen de ti, de tu web o de tu empresa. Por el contrario, un texto claro y correcto es fácil de digerir, denota profesionalidad e inspira confianza. 


Un revisor dejará tus textos limpios como una patena, consiguiendo que más gente los lea o que no los abandonen a medias. Esto supone:
  • Más visitas a tu web
  • Mayor tiempo de permanencia de los visitantes, que no huyen despavoridos
  • En una entrega a un cliente, una mejora impagable de su percepción de ti y de tu trabajo

¿No basta un corrector automático?

En absoluto. Esta idea es peligrosa y enseguida vamos a ver por qué. Si bien el corrector resulta imprescindible, está a años luz de ser suficiente.
¿Sabes qué son las palabras homónimas? Son aquellas que suenan igual o muy parecido, pero significan cosas distintas. Estas malvadas se ríen de los correctores automáticos, incapaces de detectarlas porque tienen una grafía correcta, a pesar de no decir lo que nosotros queremos decir. Aquí tienes algunos ejemplos:
  • hablando (de hablar) / ablando (de ablandar)
  • vaca (animal) / baca (la del coche)
  • zueco (calzado) / sueco (de Suecia)
Y hay muchísimas más, por no hablar de tildes diacríticas y otros expertos en camuflaje. ¿Crees que es difícil que escribas una en lugar de la otra? Te equivocas. La rapidez con la que tecleamos suele ser responsable de que no le demos a una letra con fuerza o de que presionemos por error la que está junto a ella. Te invito a que mires la distancia que separa la Z y la S.