lunes, 21 de septiembre de 2015

¡NO compres seguidores en las redes sociales!

Comprar seguidores es una mala práctica. De hecho, es tan mala que jamás te dará buen resultado, y encima perjudicará gravemente tu imagen. Comprar seguidores no tiene por qué significar que les ofrezcas compensación económica, pues es posible conseguir ese favor con premios en especie, o con enlaces. Por decirlo así, comprar puede significar simplemente “acordar” el seguimiento recíproco.


Sin embargo, existen verdaderas granjas de usuarios y perfiles de redes sociales
listas para ser adquiridas e incorporadas a nuestra red. Existen negocios que se dedican a vender paquetes de seguidores en las principales redes sociales, paquetes que parten de 1.000 seguidores y pueden llegar hasta 100.000. ¿Increíble?

¿Para qué querrías comprar seguidores?


Comprar seguidores solo demuestra que no entiendes, para nada, el sentido de las redes sociales, no entiendes el poder que tienen para mejorar tus ventas y labrarte una reputación, y sobre todo no diferencias entre seguidores y clientes.

Si no compartes el alcance de la frase anterior, plantéate hacer borrón y cuenta nueva, infórmate y reconsidera qué buscas en Internet, e incluso en tu negocio físico. ¿Pagarías a transeúntes para que entrasen en tu tienda física a curiosear?

La influencia no se basa en el número de seguidores, sino en el número de interacciones. Los reply, retweet, los like de Facebook, los “share“… los comentarios en los blogs, y muchas otras formas de compartir la información son lo que hacen que una persona sea influyente, y otra menos.

Comprar seguidores es inútil porque no sirve para aumentar la influencia real. Quizás puedas engañar a algún cliente, pero esto es, a su vez, un pecado mayor aún. Puedes engañar a un cliente una sola vez, porque en ese caso dejará de serlo. El engaño, además, es contraproducente porque el cliente hará uso de su área de influencia para bajar tu reputación, y la reputación es algo que cuesta mucho tiempo ganar, pero basta un solo día para perder.

Si quieres aumentar tu reputación y extender tu influencia, consigue que tus contenidos sean de calidad, que aporten valor añadido, que conecten con tus clientes,… y que los inciten a compartirlos con sus redes a su vez. Ese es el camino, se hace a base de trabajo y nunca, nunca, a base de talonario.

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